El primer día de la Copa Davis en Quito fue mucho más que tenis: fue una verdadera fiesta. Más de mil personas llenaron las gradas del Club Rancho San Francisco, en un ambiente donde las amistades, la buena comida, las bebidas heladas y la pasión por el deporte se mezclaron a la perfección.
El “drama” en la cancha
El arranque no estuvo libre de curiosidades. El primer jugador bosnio no dejó de quejarse del estado de la cancha, algo que desató murmullos y risas entre los aficionados que lo escuchaban desde cerca.
Mientras tanto, el ecuatoriano Andrés Andrade protagonizó un set de infarto: dejó escapar hasta 10 puntos de set lo que marcó un antes y después en su motivación de juego. El público, ansioso y entregado, vivió cada pelota como si fuera match point.
El set eterno y la afición “traviesa”
El primer set pasó directo a la historia: ¡1 hora y 40 minutos de pura tensión! Tan intenso fue el ambiente que los fanáticos se olvidaron por momentos de las reglas de silencio y aplausos, interrumpiendo los tiempos de juego con gritos, aliento y hasta reclamos espontáneos.
Pero así es Quito cuando se trata de Copa Davis: la gente juega cada punto desde la tribuna.
Sol, sudor y celebración
El inclemente sol capitalino tampoco perdonó. Nadie se salvó del calor: jugadores, jueces y público sudaron por igual, buscando refugio en gorras, botellas de agua y hasta en los puestos de comida que fueron un oasis en medio del ardor.
Lo cierto es que, entre el colorido de la hinchada, las emociones dentro de la cancha y la hermandad entre amigos, el primer día de Copa Davis dejó claro que en Quito se vive el tenis con pasión, desorden, alegría… y mucho corazón.
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Fotos by @Jimmy.Fotos
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